Otros mundos, Dominación femenina

Fem Dom

Los hombres sumisos se convierten en esclavos de mujeres fuertes, al menos aparentemente, y ceden ante todos sus caprichos y se someten y se rebelan para ser castigados. A cambio, ellos obtienen placer. Mucho placer.

«Me gusta que me sometan, no sé por qué es, pero me siento más tranquilo y protegido» declara David, de 34 años.

En el fondo, como muchas mujeres o como muchos hombres o como muchas personas, David sólo quiere sentirse a salvo, a gusto, seguro dentro de una relación.

Hay tantas formas de vivir la Fem Dom (o Dominación Femenina) como amas y sumisos.

Dominación femeninaNo es una moda pasajera, no es sólo la locura de unos cuantos, la dominación femenina está presente en las fantasías (y realidades) de muchos de nuestros hombres aunque no lo sepan ni le hayan puesto nombre. Hay amas que dicen que en el fondo de cada hombre yace un sumiso y que sólo es necesario despertarlo…

Puedes sospechar que él es un sumiso en potencia, si a él le encanta el sexo oral y se pasaría horas haciéndolo; si tu placer es muchísimo más importante para él que el suyo propio; si es obsequioso y atento y galante y pasa tus necesidades por encima de las tuyas; si no escatima esfuerzos por complacerte; si considera que todo es poco para ti, y si, además, aguanta sin pestañear tus malos humores y caprichos o incluso le gustan y experimenta una sensación agridulce de placer/dolor.

Los límites son difusos, quizá te halles ante un hombre sumamente complaciente y no ante un sumiso y/o a lo mejor lo que sucede es que, sencillamente, está loco por ti. De todas formas, no lo pienses más ni lo intentes etiquetar: limítate a disfrutarlo.

Poniéndole nombre o no, juntos podéis explorar nuevos territorios. Si quieres convertir a tu pareja en un sumiso, sea por una velada o para una relación estable de sumisión, tienes que empezar poco a poco, tentando sus límites y convenciéndole para que te cuente sus fantasías.

Los componentes del Fem Dom

La dominación femenina requiere mano dura en guante de seda, según reza el dicho popular, y diversas dosis de dos o más de estos componentes: sumisión, humillación, bondage, sometimiento, adoración, dolor, inmovilizaciones, emoción, adoración de pies, espera, azotes

Fem Dom 03

No hay un ama igual, no hay un sumiso igual y, para que no sea aburrido, no tiene que haber una sesión igual. Hay sumisos que se decantan más por la dominación, otros que prefieren el dolor físico, Algunos esperan que sus amas sean excepcionalmente crueles y les dobleguen. Lo que nunca conviene perder de vista es que es un juego, más o menos serio, jugado durante más o menos tiempo al día, En los dos extremos estarían los sumisos que no soportan el dolor y los masoquistas a las que sólo les interesan los azotes sean con fusta, paleta, vara o látigo, o una combinación de todos, uno después de otro.

Prueba a averiguar cómo someter a tu hombre, qué juegos le gustan. Seguramente, si en su interior late un sumiso, le encantará que le ates con un pañuelo de seda o con unas esposas y que juegues con su deseo y sus emociones o, incluso, que le des pequeños azotes o que le hagas arrodillarse para darte placer…

No hay que confundir a las dóminas aficionadas con las amas profesionales. Además de que un ama aficionada no cobra, hay otra diferencia nada sutil, “la aficionada hace lo que ella quiere –aclara David- te guste o no, mientras la profesional hace lo que tú le dices”. No es raro que en una sesión profesional esté todo pactado y que haya un guión previo, proporcionado por el sumiso, en el que consten los azotes que quiere recibir, las practicas que quiere experimentar, los insultos que le dará el ama…

La relación entre Dómina y sumiso debe caracterizarse por la entrega de éste y por la confianza entre ambos participantes. Las diferentes prácticas del BDSM, como el spanking o el bondage, no son lo importante –aunque sí lo más llamativo cuando se ven desde fuera-. Lo más importante es el vínculo emocional entre el Ama y su sumiso, porque el ama somete, castiga o premia según su criterio pero también cuida de su sumiso y éste quiere hacer todo lo posible por agradar a su ama.

Juegos perversos, dominación femeninaEn el BDSM son importantes tres premisas que se tienen que cumplir siempre para evitar accidentes o problemas de salud: «Sano, seguro y consensuado».
En definitiva, no se puede hacer nada que comprometa la salud del sumiso ni su integridad física y los dos tienen que estar de acuerdo. Es por esta razón que se pactan límites tanto en las prácticas como en su intensidad según los deseos de ambos, especialmente del sumiso. Es un juego psicológico que implica poder por ambas partes.

Como las mismas sesiones BDSM, una relación entre un ama y un sumiso crece poco a poco. Quizá al principio mandan los sumisos, quienes exponen sus preferencias, pero poco a poco, el ama va tomando las riendas hasta conseguir imponer su voluntad y su ley y que el sumiso se pliegue a su voluntad y sus deseos.

Con tu sumiso particular, puedes empezar planteando juegos de mutua entrega: si él hace algo que tú quieres (relacionado con el sexo o la sensualidad), por ejemplo, arreglarte para salir, bañarte o prepararte la ropa, tú le recompensarás con placer. Nada de ofrecerle sexo oral a cambio, como mucho, le permitirás tocarse en tu presencia o le tocarás tú y tú decidirás si llega hasta el final o no.