Tus ojos
 

Tus ojos
La tarde cae sobre tus ojos ardientes,
tus ojos...
Escondrijos de hiedra entre los que vivo,
sombríos mares de luna, sueños inalcanzables
en los que navegan océanos de pasiones,
solitarios espejos en los que me miro
de cuerpo entero.

Tus ojos ardientes, apasionados...
Inteligentes animales que en mí se guarecen,
siempre inquietos, siempre vigilantes,
siempre traviesos,
ojos de hombre enamorado.

Tus ojos...
Brillantes caprichos que
se renuevan cada vez que miras,
mundos ignotos y ardientes
deseando temerosos que los conquiste,
amantes de la noche y de mis sombras.

Tus ojos...
Galaxias distantes,
inmensa oscuridad indescifrable
que se aclara cuando me asomo,
pero jamás desvela todo su secreto.

Tus ojos...
Sede de todas las lujurias,
último rastro de ternura;
serenos atardeceres,
la ilusión del niño que todavía eres,
la sonrisa que danza antes que tus labios.

Tus ojos...
Claroscuros enigmáticos que descifro a besos,
dos chicos traviesos
que me desnudan con las pestañas,
que me hacen jugar con la mirada,
que alimentan la rebeldía...

Tus ojos...
Que sueñan, que ríen que bailan, que se esconden,
que acunan, que acusan, que adoran,
que temen, que añoran, que chispean,
que gimen, que aman, que acarician,
que niegan, que afirman, que vuelan
que huyen, que gritan, que lloran,
que juegan, que mueren de amor... por mí.

Hogares maliciosos,
Escenario de tus travesuras;
Chispas que acarician mi mente,
burbujas que cosquillean mi piel;
centellas en las que me sumerjo,
fuego húmedo,
para que se apague el mundo.
Ellos, los otros, están ahí fuera
y tú y yo a salvo detrás de...
tus ojos...

 
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